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Los mongoles derrotan a una coalición rusa y llegan a las puertas de Kiev


 

KIEV, 31 mayo 1223. Después de casi dos años de guerra entre mongoles y eslavos, las hordas asiáticas han conseguido aniquilar al ejército liderado por el príncipe Mtislav de Kiev, una coalición de cumanos, alanos y búlgaros que ha sido ampliamente derrotada sobre el río Kalka, en la costa norte del Mar Negro. La belicosa tribu de los cumanos, que se había enseñoreado de una extensa zona desde Crimea hasta más allá de los Urales, ha sido, hasta hoy, el obstáculo más duro y difícil de derrotar con que se han encontrado los de Gengis Kan desde que iniciaron su expansión, veintitrés años atrás. Solo el fenomenal obstáculo que supone la anchura del río Dnieper ha impedido que Kiev sea asaltada.


La victoria mongola ha disparado las alarmas en Europa; los reyes cristianos Iván Asen II de Bulgaria y Andrés II de Hungría se preguntan quién son esos demonios que vienen del este.


Tras la derrota y aniquilación del imperio corasmio, en marzo de 1220, los generales Jebe y Sabutai persiguieron al sah Mohammed II desde Samarkanda, de donde consiguió escapara con vida, hasta el mar Caspio, unos mil kilómetros al oeste, donde conocieron que el sah había muerto escondido en una isla de dicho mar. Con el ejército apostado en las puertas de Azerbayán y de Georgia, Sabutai pidió permiso a Gengis Kan, que no participaba en la persecución, para saquear y arrasar los tierras del Cáucaso. Pero mientras esperaban órdenes, los generales mongoles no se quedaron quietos.


La primera víctima fue Azerbayán, cuya atabeg Ozbeg no dudo en someterse para salvar la ciudad de Tabriz, capital del reino, a cambio de pagar ingentes cantidades de pieles, oro y caballos. Poco después, en febrero de 1221, Jebe y Sabutai realizaron las primeras incursiones de saqueo en Georgia, donde fueron inicialmente rechazados por George IV de Georgia cerca de Tbilisi. Pero eso no les detuvo; siguieron las razzias mongolas hasta que consiguieron derrotar al ejército georgiano. Sabutai incluso se planteó saquear Bagdad, pero en marzo tuvo noticias de que el rey George se había reorganizado y volvió sobre Georgia; encontró al ejército georgiano preparado cerca de Tbilisi. De nada les sirvió; los mongoles derrotaron definitivamente a los georgianos, mataron al rey George y devastaron toda Georgia.


En marzo de 1222 llegó por fin la autorización de Gengis Kan para saquear el Cáucaso. Cruzar el macizo no fue nada fácil para las columnas de Jebe y Sabutai, donde perdieron casi todo su equipo pasado. Y cuando llegó al norte, a la tierra de los cumanos, se encontró con una coalición al mando del jefe cumano Kotén, que se había preparado tras recibir noticias de la salvaje destrucción de Georgia y Azerbayán. Esta coalición fue demasiado para los mongoles, que fueron derrotados. Pero el inteligente Sabutai ofreció a los cumanos, verdadera columna vertebral de la coalición, respetar sus tierras si abandonaban la coalición; con lo que primero derrotaron al resto de los aliados y después a los propios cumanos.


Así, a principios de 1223, los cumanos supervivientes, entre ellos su caudillo Kotén, pidieron ayuda a sus tradicionales enemigos, el imperio búlgaro y la Rus de Kiev. Al mando del principe Mstilav de Kiev, un enorme ejército, según las fuentes de entre 20.000 y 80.000 soldado, se despleguó 60 km. al sur de Kiev. Allí recibieron, a finales de abril, a una embajada mongola con ofertas de paz y buena voluntad, pero sabiendo lo que le había ocurrido a los cumanos el año anterior, fueron decapitados poco después de descabalgar.


Se sabe que el 15 de mayo los mongoles comenzaron a ascender por la orilla derecha del Dnieper, y que fueron derrotados una y otra vez por los aliados, cuyo campamento base se encontraba en una gran isla en el gran río, fuera del alcance de los de Sabutai. Ante ello, los mongoles fingieron retirarse en desbandada, su clásica maniobra de engaño, y fueron perseguidos por los de Mstislav hasta el río Kalka. Con un ejército desplegado en cada orilla, los envalentonados aliados comenzaron a cruzar al rió; se trataba del momento esperado por el gran Sabutai. Su ataque por los dos flancos dejó al príncipe de Kiev sólo, parapetado detrás de una línea de carros. Tras los primeros ataques, Mstislav comprendió que no tenía escapatoria e inició la retirada, que pronto devino en una desbandada. Fue una auténtica masacre. Los mongoles persiguieron y aniquilaron durante tres día a los rusos, y solo la inmensa anchura del Dnieper, el hecho de que quemaran los muchos barcos que no pudieron utilizar, y la falta de armamento de asedio, perdido al atravesar el Cáucaso, han impedido que la tragedia caiga sobre Kiev.


El principe Mtislav fue capturado, pero como los mongoles creen firmemente que no se debe derramar sangre real, lo que hicieron fue atar a miles de prisioneros, colocar sobre ellos planchas y celebrar el banquete de la victoria encima de las planchas. Miles de los prisioneros murieron asfixiados, entre ellos el príncipe Mtislav. Poco después, ante la imposibilidad de cruzar el río, los mongoles dieron media vuelta y se dirigieron a reunirse con Gengis Kan; de camino arrasaron, saquearon y esclavizaron lo que quedaba de los dominios cumanos.


Por primera vez, la Europa cristiana tiene noticias de que hordas de jinetes procedentes del este avanzan hacia ella dejando un reguero de sangre, cenizas, muerte y esclavitud. Pronto tendrán noticias de ellos el emperador Federico II y el papa Honorio III, pero lo harán en un mal momento; precisamente cuando están enfrentados por el fracaso de la Quinta Cruzada. En poco tiempo, terroríficas noticias recorrerán Europa.


IMAGEN SUPERIOR: BATALLA DEL RIO KALKA

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